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jueves, 30 de diciembre de 2010

Los limoneros

Cartel de Los limonerosLos limoneros (2008)
Director: Eran Riklis
Reparto: Hiam Abbass, Ali Suliman

- "Al ministro encargado de la seguridad de Israel le dan miedo unos limones?"

Salma es una mujer palestina, viuda y madre de tres hijos ya independientes. Vive sola en su casa y trabaja en sus limoneros con la ayuda de Abu Hassam , un hombre ya mayor que fue amigo de su padre. La única posesión de Salma para sobrevivir son sus limoneros, pero significan algo más, son la herencia de su padre, y son toda su vida. Así que cuando el primer ministro de defensa israelí se instala al lado de su casa, y los servicios secretos ven los limoneros como una amenza para la seguridad del ministro, decidirán arrasarlos y dar una indemnización a Salma, ella la rechaza y decide luchar para defender su propiedad. Y es ahí donde empieza otra historia de David contra Goliat, una mujer sola contra el estado israelí. Conmueve su lucha contra el estado israelí, una decisión personal que conlleva sus altibajos, porque sabe que tiene muy pocas posibilidades de ganar, y conoce cuáles serán las consecuencias si pierde.
Pero además, esta mujer, debe luchar contra las convicciones de su propio pueblo, ya que Salma es una mujer viuda y parece que ya no tiene derecho a vivir. Los palestinos no ven con buenos ojos que se oponga a esta sentencia, y menos aún sus encuentros con Ziad, el joven abogado que le ayuda en su demanda.
Sin embargo, Salma también se revela contra ellos, y decide seguir con sus propias decisiones. Dado que es una mujer todavía joven, empieza a sentir algo por el joven abogado con el que está en contacto por su juicio. Coquetea, se suelta el pelo, se pinta los labios... Vuelve a renacer, aún sabiendo que esa historia tampoco tendrá un final feliz.
Destaca también la evolución de la esposa del primer ministro, que mira desde su ventana los limoneros y ve día a día la desesperación de su vecina Salma. Al final, Mira, abandonará a su marido y saldrá también de su propia soledad.
Al ver esta película, me he acordado del cuento "Fiesta en el jardín" de Katherine Mansfield y en los comentarios de Idoia y Francesca sobre este cuento y la esperanza que representaba el personaje de Laura. Pues, bien, en esta película, también hay una fiesta en el jardín, hay unos pobres y en frente sus vecinos ricos, y la esperanza está en Mira, la mujer del ministro de defensa israelí que no está de acuerdo con la manera de resolver los conflictos políticos entre los palestinos y los israelíes.
Me ha encantado la película, las miradas, gestos y silencios de la protagonista son suficientes para mostrar la soledad y la desesperación de una mujer que no está dispuesta a perder lo único que tiene. Al parecer, esta película está basada en una historia real, y como dice el abogado Ziad a la salida del juicio " sólo las películas americanas tienen un final feliz", sin embargo, para muchas mujeres, la lucha de Salma y la reacción de su vecina Mira pueden ser una gran paso hacia la esperanza.
Trailer:


Sobre la película: (Fuente: Canal de cine LaHiguera.net)

Salma, una viuda palestina, debe hacer frente a su nuevo vecino, nada menos que el ministro de Defensa israelí, cuando este se muda a una casa situada enfrente de su campo de limoneros, en la línea fronteriza entre Israel y Cisjordania. El ejército israelí no tarda en declarar los árboles de Salma como una amenaza para la seguridad del ministro y ordena que se arranquen. Con la ayuda de Ziad Daud, un joven letrado palestino, Salma llega al Tribunal Supremo israelí para salvar sus árboles.

Su lucha despierta el interés de Mira Navon, la esposa del ministro de Defensa, atrapada en su nueva casa y con una vida infeliz. A pesar de sus diferencias y de las numerosas fronteras que las separan, un lazo invisible une a las dos mujeres. Entre el joven abogado y la viuda también nace una relación que no será bien vista por nadie.

El viaje legal y personal de Salma la llevará hasta el corazón del complejo y oscuro caos no carente de humor de la lucha que se libra en Oriente Próximo, donde todos están solos en su lucha por la supervivencia.

La historia
Salma Zidane (HIAM ABBASS), una viuda de 45 años residente en un pequeño pueblo palestino de Cisjordania, declara la guerra al ministro de Defensa israelí (DORON TAVORY), que se ha hecho edificar una casa en la línea verde que divide Israel de los territorios ocupados, y que bordea el campo de limoneros de Salma. El ejército israelí no tarda en declarar que los árboles ponen en peligro la seguridad del ministro y ordena que sean arrancados. El hijo de Salma vive en Estados Unidos y sus hijas están lejos, pero la viuda decide luchar por sus árboles.

Se embarca en una travesía legal que la llevará hasta el Tribunal Supremo de Israel. Contrata a un joven letrado palestino, Ziad Daud (ALI SULIMAN), que se enfrentará a un auténtico ejército de abogados militares que disfrutan del apoyo del Gobierno. Ziad, 34 años, divorciado de una rusa a la que conoció mientras estudiaba Derecho en Moscú, se enamora de Salma. Pero su relación es complicada y peligrosa porque las viudas palestinas no pueden hacer lo que les apetece, y menos enamorarse, y menos aún de un hombre más joven.

Salma se da cuenta de que tiene la fuerza suficiente para seguir adelante a pesar de las presiones que soporta de ambos lados, el israelí y el palestino. Lucha por salvar los árboles que su padre plantó hace 50 años, árboles que se han nutrido de sangre, sudor y lágrimas, como toda la región. No permitirá que se corten para satisfacer un absurdo requisito de seguridad.

Del otro lado del campo de limoneros, Mira Navon (RONA LIPAZ-MICHAEL), la esposa del ministro, también vive un importante cambio. Después de ser la perfecta esposa durante muchos años, a pesar de tener una nueva casa y del nombramiento de su marido, no es feliz. Sabe que el tiempo pasa y empieza a estar convencida de que debe haber algo más en la vida. La lucha que lleva a cabo su nueva vecina, a la que no conoce, le obliga a ver a su marido bajo una nueva luz y, por primera vez, no reacciona como se espera.

Los Limoneros es una historia de luchas. La lucha por proteger lo que es de uno, la lucha por los principios, la humanidad, la tierra, la historia, los años de sangre, a través de la lucha de una mujer para salvar sus limoneros. Es una historia de soledad, la soledad de todas las personas en esta región y sus alrededores.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

La carretera (The road)

Cartel de The roadThe road (2009)
Director: John Hillcoat
Reparto: Viggo Mortensen, Charlize Theron, Kodi Smit-McPhee, Robert Duvall, Guy Pearce, Garret Dillahunt, Molly Parker, Michael K. Williams

- "Y, ¿cómo sé que sois los buenos?
-No lo sabes, eso tendrás que averiguarlo"

Debo reconocer que no soy muy aficionada a este tipo de películas futuristas, con paisajes devastados y miseria por todos lados. Pero hace tiempo que había oído hablar de esta película, la última vez que oí a alguien referirse a esta película fue justamente en una reunión de trabajo, hablándonos del cambio y del riesgo. El caso es que, en general, había oído que era buena pero muy dura, así que al final la he visto.
La primera impresión una vez acabada la película ha sido una sensación de cierta repulsión, al fin y al cabo, toda la película transcurre en escenarios destrozados, sin nada para comer, o si comen son cosas ya viejas, repugnantes, por no hablar del canibalismo y de los grupos que se dedican a la caza de personas. Así que es normal que se nos quede el estómago un poquillo traspuesto. Pero, después, pasados esos primeros momentos, y una vez que se rebobina la historia en la cabeza, debo reconocer que me ha parecido una película épica y que conmueve.
Estamos en el 2029 y un padre que tiene como único objetivo salvar a su hijo, todo ello en un mundo devastado y, al menos en apariencia, sin porvenir. Aún así luchará por él, y lo llevará hacia el Sur, hacia la costa, a un lugar en el que sea posible volver a vivir. La película es el relato de un viaje hacia la esperanza, y durante las horas que dura, lo único que vemos es el recorrido de un padre y su hijo por unas tierras áridas y salvajes, donde además de la desolación y el hambre pueden aparecer sorpresas aún más desagradables como asaltantes de caminos o bandas armadas en busca de comida. El peligro es constante, y defender al hijo es la máxima preocupación del hombre.
Es curioso cómo le transmite la esperanza contándole que ellos son los buenos, los que llevan el fuego, y por eso sobrevivirán, llegarán a ese lugar seguro, porque son los encargados de mantener el fuego. Pero, a lo largo del camino, hay veces que el padre se muestra desconfiado o poco generoso con las personas que se encuentran, y el hijo se siente confuso, descolocado entre el mensaje que le transmite el padre y su forma de actuar contradictoria.
En el fondo, la película puede ser como un símil de la vida misma, una aventura, un viaje continuo, en teoría, hacia un mundo mejor, menos inhóspito, pero que no deja de tener sus peligros como la rivalidad entre las personas o el miedo a lo desconocido, y que sólo podrán realizar aquellos que tengan fuerza, esa fuerza que da la esperanza.

Trailer:



Sobre la película: (Fuente: Canal de cine LaHiguera.net)
Cuento épico postapocalíptico acerca de la supervivencia de un padre (Mortsensen) y su hijo (Smit-McPhee) mientras viajan a lo largo de una Norteamérica yerma que se ha visto destruida por un cataclismo misterioso. The Road es una obra maestra, una aventura que imagina con valentía un futuro en el que los hombres se ven empujados a lo peor y lo mejor de que son capaces, un futuro en el que un padre y su hijo se sostienen gracias al amor que se profesan.

Hace más de diez años que el mundo fue destruido por algo que todos ignoran. Podría haber sido un suceso nuclear, o el choque de la Tierra con otra entidad cósmica. O puede que el sol haya implosionado y afectado el planeta como daño colateral de su propia extinción. Cierto día hubo una gran llamarada luminosa, y luego, la nada. La consecuencia de ese cataclismo, fuera lo que fuera, ha significado la desaparición de la energía, de la autoridad y el orden, de la vegetación, de los alimentos. Millones de personas han fenecido, destruidas por el fuego y las inundaciones, o abrasadas en sus propios vehículos, donde se hallaban sentadas cuando aconteció el desastre, o extinguidas por inanición y desespero en una lenta muerte de la civilización tras el colapso de todo orden concebido.

El Hombre (Viggo Mortensen) y el Chico (Kodi Smit-McPhee) – «el uno para el otro, todo cuanto tienen en el mundo,» como el propio McCarthy les describe en su novela, se desplazan con todas sus preciadas posesiones: todo alimento y ropa que puedan garrapiñar, utensilios y herramientas, bolsas de plástico, lonas, mantas y cualquier otra cosa que les mantenga calientes en un exterior gélido, carente de sol y lleno de cenizas por todas partes. Llevan todo eso a sus espaldas y en un carro de la compra equipado con un espejo de bicicleta para poder ver quién se acerca tras ellos. Su desesperado e improvisado equipo de viaje y sus cuerpos sucios y desaliñados les dan todo el aspecto de vagabundos. Y eso es lo que son. Eso es lo que son todos cuantos se hallan en esta frontera inerte.

Mientras avanzan penosamente a pie en dirección al oeste, hacia el océano, recorriendo lo que una vez fue el magnífico sistema de autopistas norteamericano, se ocultan en bosques y en viejas estructuras abandonadas, en cualquier cobijo que puedan improvisar que les mantenga a salvo de los elementos y de las bandas errantes que no pensarían en otra cosa que en despojarles de todo. Se cruzan con toda suerte de gentes desesperadas. Hay una pandilla de carretera, un grupo de hombres duros que de algún modo han logrado hacer funcionar su gran camión articulado. Hay carroñeros y cazadores de todo cuanto se mueve, algunos caníbales bien alimentados que mantienen, en una gran casa encima de una colina, una bodega llena de carne que apenas se identificaría como humana. Y también hay todo tipo de ladrones.

También está el Anciano (Robert Duvall), a quien se encuentran frente a ellos, curvado y arrastrando los pies carretera abajo; camina con la ayuda de un bastón improvisado y calzado con zapatos hechos de trapos y cartones. Aquel hombre le cae bien al chico, que persuade a su padre para que compartan con él algo de la comida y el campamento. El anciano, quien informa llamarse Ely, se muestra igualmente sorprendido con el chico, asombrado de su existencia como padre e hijo lo están de la de él. Les dice que está en la carretera para siempre, y que cuando vio al chico, pensó que había muerto y ascendido al cielo, pues le parecía estar viendo a un ángel.

Incluso en este mundo sombrío, existen momentos de felicidad. En ocasiones, padre e hijo se encuentran con algo de comida largo tiempo olvidada en un armario, o atesorada en un refugio antinuclear. Mientras el padre hurga en un centro comercial abandonado, se topa con una lata de Coca Cola abandonada que ha quedado adherida en las entrañas de una maquina expendedora puesta patas arriba. Cuando el padre le pasa esa delicia al hijo, quien jamás ha podido permitirse algo así, siente alegría ante el asombro del mismo por el sabor dulce y picante de la bebida. Y cuando se encuentran un salto de agua relativamente limpia, ambos se zambullen desnudos sin titubear.

Por otro lado, están los abundantes flashbacks acerca de la vida del padre con su esposa (Charlize Theron) antes del gran desastre, antes de que ella se quitara la vida para no presenciar cómo se la quitaba aquello o aquél que ella sabía estaba a punto de llegar. El hombre se aferra a esos recuerdos, los cuales le alimentan espiritualmente y le ayudan a forzar, más si cabe, su crecientemente frágil cuerpo en su lucha por lograr algo de seguridad para su hijo. El dulce recuerdo de su vida antes del desastre, y de sus días felices en la infancia son algunos de los puntos luminosos que avivan el terreno para él y para el chico.

La bondad innata del muchacho, su compasión, curiosidad y sentido de lo maravilloso, son también focos de luz en esta historia que le recuerdan al hombre por qué debe seguir adelante a pesar de todo, incluso habiendo olvidado el motivo por el que debe hacerlo.

The Road es una historia de aventuras, de terror, una road movie y también una historia de amor entre un padre y su hijo, entre un hombre y su esposa, así como también es la celebración de la inextinguible voluntad de vivir. La cinta resulta una evocación emocionante de la entereza humana, y un examen decidido de las personas en todo lo que tienen de bueno y en todo lo que también tienen de malo.

Para cada mujer y hombre que hayan tenido alguna vez un hijo, para cada hijo, The Road será un viaje dentro del espíritu humano. Se trata de una historia de supervivientes en la que los héroes llevan el fuego de la fuerza vital que mantiene la esperanza viva, a pesar de todo.