"Contar una película es como contar un sueño.
Contar una vida es como contar un sueño o una película" (La contadora de películas de Hernán Rivera Letelier)
Bárbara, una pediatra infantil de un hospital de Berlín es trasladada como castigo a un hospital de provincias. Distante y fría evita el acercamiento al director del hospital y a sus compañeros, ya que tiene la certeza de que cualquier movimiento o imprudencia que cometa será puesta en conocimiento de la Stasi. Así qué a su modo, a pesar del control y la vigilancia a la que es sometida, ella sigue con su trabajo, y con su vida, y por lo tanto, con suplan de huida para escapar de Alemania con su novio.
En esta película como en “La vida de los otros” imaginamos unos pueblos y unas ciudades tristes, con personas que además de sobrevivir deben evitar el acecho y vigilancia de sus propios vecinos o compañeros.
Sin embargo, una vez más, aparece la esperanza, la solidaridad, la empatía con las personas que sufren aún más que nosotros. Y al final de la película, el director nos sorprende con una reacción inesperada, y Bárbara, la protagonista fría y distante de la película, nos atrapa en un alarde de generosidad infinita. Una película muy adecuada para los amantes del cine europeo, donde más importante que la acción son las emociones y sentimientos de los personajes.
Algunos dicen que la película es fría y gris, pero en mi opinión, la vida en un estado de vigilancia permanente, -pueden ser tus vecinos, familiares o policías- no debe quedar mucho espacio para ver la vida de muchos colores ni con demasiada alegría.
Creo que esta historia es tan creíble que podría ser, incluso, el reflejo de otras tantas vidas reales que transcurrieron en la RDA durante los años 80.
Y no me imagino a una protagonista risueña y dicharachera, sino, acorde con la actuación de Nina Hoss, la protagonista de la película.
Verano de 1980 en la República Democrática Alemana. Barbara, una médica, ha pedido autorización para marcharse definitivamente a Occidente. Como castigo, la trasladan de la capital a un pueblo. Jörg, su amante, que reside en el Oeste, prepara su huida.
Barbara espera. El piso, los vecinos, el verano, el campo, nada parece importarle. Trabaja en el departamento de pediatría a las órdenes de André, un cirujano. Es cariñosa con los pacientes, pero distante con sus compañeros. Está convencida de que su futuro empezará en otro lugar.
Pero André la sorprende. No entiende por qué confía en ella, en su profesionalidad. ¿Por qué no la denuncia por querer ayudar a una adolescente huida? ¿Le han encargado que la vigile? ¿Está enamorado de ella? El día de la huida se acerca y Barbara empieza a perder el control de sí misma, de sus planes y de su corazón.
"Hay respuesta para todo, basta con conocer la pregunta"
Aunque la idea original de este blog es contar películas, de vez en cuando inserto comentarios sobre algún libro que me ha gustado o impactado por su estilo narrativo, por el argumento, o por la forma de contar la historia.
Todos sabems que hay lecturas que nos enganchan y que una vez terminado el libro, la historia pervive en nuestra cabeza y da vueltas como asentándose en ese lugar de la memoria reservado para los recuerdos o la evocación; y "Purga" es justo uno de esos libros que nos hace rumiar la historia después de haber terminado la novela.
No sería nada original hablar de la novela, una novela que ha gustado y sigue gustando a todos aquellos lectores que se adentran en su historia.
Pero sí comentaré que me ha impresionado ese mundo de violencia, miedo y silencio en el que se desenvuelven los personajes, no solo Zara y Aliide, las dos protagonistas principales de la novela, sino todos los que les rodean o acompañan, bien sean familiares, vecinos o conocidos.
Una historia de supervivencia entre guerras, hambre, sufrimiento, invasión y ocupación de Estonia por los alemanes, los soviéticos, denuncias, purga.... Y entre tanto, la vida con los sentimientos entremezclados, las relaciones entre hermanas, la adolescencia, el odio, el amor no correspondido.... Una historia cruda y dura pero muy bien narrada, que mezcla el pasado y el presente, con una diferencia de unos cincuenta años entre la época presente, en la que se narra la historia de Zara y, el pasado, en el que se nos cuenta la historia de Aliide Truu, y en definitiva, la de la propia familia de Zara. Una vida que desconocía y que irá descubriendo con los relatos o recetas de Aliide, pero también con el cuaderno secreto de su abuelo.
Tres generaciones sufriendo vejaciones tanto morales como físicas, sometidas a una violencia familiar o política a la que deben hacer frente para poder seguir con sus propias vidas, o simplemente, sobreviviendo...
"Tú eres Vera Candida, contesta la anciana con su vocecita. Carraspea y añade: Tu abuela ya me dijo que volverías."
"Lo que sé de Vera Candida"de Véronique Ovaldé cuenta la historia de tres mujeres, hija, madre y abuela, que habitan en una isla imaginaria del Caribe, Vatapuna, y que están condenadas a repetir un mismo destino: tener una hija y criarla ellas solas sin revelar nunca el nombre del padre.
Acabo de terminar la novela y solo puedo decir que me ha encantado. Seguramente si la recomendara con el entusiasmo que siento al recordarla podría defraudar a más de alguna persona, pero, en mi caso, he sentido esa emoción de cuando un libro te enreda y te va atrapando. Creo que me ha gustado por la sencillez y elegancia del estilo narrativo. Una novela concisa, sobria en las descripciones, salpicada de frases cortas y que nos envuelve con ese poder evocador que tienen las palabras bien entrelazadas. Nos encontramos ante una historia que se difumina entre la realidad y la magia de la ficción, pero que transmite en sus 252 páginas la fuerza y valentía de unas mujeres que sueñan con ser felices y buscan ese amor verdadero que las aleje de un destino a veces sórdido o violento que no dudan en esquivar.
y lo curioso es que a este ambiente que recuerda tanto las novelas del realismo mágico sudamericano nos transporta justo una escritora joven y además francesa, lo que según el artículo del País, se conoce como "posexotismo ... la nacionalidad no necesariamente suscribe un texto al espacio cultural y geográfico de sus autores, sino que extrae sus influencias de un cóctel de referencias".
Además he encontrado una reseña en este blog que describe muy bien lo que podemos esperar de esta novela.
..."Vera Candida... se acordó de lo que le decía su abuela, Rose Bustamante: En la vida real no siempre se comprende todo, no hay ninguna nota explicativa, tienes que arreglártelas para poner orden" (p. 129)
"Las vidas se transforman en trayectorias. Las oscilaciones, los titubeos, las elecciones fallidas, las decisiones familiares, el libre albedrío reducido como piel de zapa, los dos pasos adelante y tres atrás al final quedan borrados y sólo se ve el trazado de un cometa" (p. 199)
"...y comprende que su abuela simplemente le ha enviado un fantasma, un viejísimo fantasma porque no ha conseguido o mandarle uno joven, tal vez porque los fantasmas jóvenes son más difíciles de montar, de construir, de fomentar, de convocar, de poner en el mundo, (¿cómo se dice tratándose de fantasmas?), quizá porque a Rose Bustamante ni le iba ni le venía la juventud y le parecía una buena broma que a Vera Candida la recibiera en Vatapuna una anciana fantasma" (p.240)
"No pensó en quemarlos, ese tipo de gesto no existe en la realidad, en la realidad olvidamos las cosas, las perdemos o las tiramos, no hacemos una hoguera con los pedazos de nuestra vida" (p. 249)
"No podréis hacer otra cosa que vivir la vida que han planificado para vosotros"
¿Mejor el libro o la película?. Es inevitable que cada vez que una novela se lleva al cine se compare con la película y se busquen semejanzas, aciertos o diferencias. Casualmente ya había leído el libro antes de ver la película, y recomiendo pasarse por laSociedad literaria y ver los posts y comentarios de los lectores de este club de lectura virtual sobre esta magnífica novela de Kazuo Ishiguro. En cuanto a la película comentaré que ya el trailer me pareció sugerente: los actores, los decorados, la palidez de los colores, el internado... Cuando la ví me quedé un poco decepcionada, lo típico, que si la novela es mejor, que si la peli no capta todo el lirismo del libro, la crítica social, y etc. etc. Pero después de dejarla reposar unos días reconozco que la película me ha gustado. Me han encantado los decorados, la interpretación de los actores es muy buena, y el casting me parece perfecto. Creo que en la película se transmite perfectamente el mensaje de la novela, es decir, la creación de unos seres destinados a salvar a las personas enfermas -y supuestamente ricas, claro!-. Saben para qué han nacido, les adiestran para que acepten y cumplan perfectamente con su destino, por eso no se plantean ni siquiera escapar, sin embargo, estos seres, idénticos a los humanos, pero que no son humanos porque se supone que no tienen alma, se enfrentan a los mismos sentimientos y frustraciones que cualquiera de nosotros: el amor, la soledad, el dolor, la amistad, la muerte... pero con un inconveniente más, que tienen muy poco tiempo para vivir y digerir todo ese cóctel de emociones y sentimientos que es la vida. Vemos la frialdad y distanciamiento de Kathy, su mirada, su resignación ante un amor tan deseado como imposible, la vulnerabilidad de Tommy o la imposibilidad de Ruth de sentir ese magnetismo y complicidad que une a Kathy y a Tommy. Aún así pienso que la película se disfruta mejor cuando se ha leído la novela. Es como poner imágenes a todas las páginas llenas de dudas, temores, traiciones, amistad o lugares que nos ha ido describiendo el autor, sin olvidar, por supuesto uno de los temas importantes de la novela, el dilema ético y moral que conlleva la clonación.
Basada en la novela homónima de Kazuo Ishiguro (autor de Los restos del día), que cosechó un enorme éxito de ventas y crítica, NEVER LET ME GO es una extraordinaria historia de amor, pérdida y verdades ocultas. En ella, el autor planteó la pregunta fundamental: ¿Qué es lo que nos hace humanos? Ahora, el director Mark Romanek (RETRATOS DE UNA OBSESIÓN), el guionista Alex Garland (28 DÍAS DESPUÉS y SUNSHINE) y DNA Films, traen a la pantalla el inquietantemente conmovedor y emotivo relato de Ishiguro.
Kathy (la ganadora del BAFTA y candidata al Oscar Carey Mulligan, An Education), Tommy (Andrew Garfield, Boy A, Red Riding) y Ruth (la candidata al Oscar Keira Knightley, Orgullo y Prejuicio, Expiación, Más allá de la pasión) pasan su infancia en Hailsham, un internado inglés aparentemente idílico donde descubren un tenebroso e inquietante secreto acerca de su futuro. Cuando dejan atrás el refugio que les brinda del colegio y se aproximan al devastador destino que los aguarda en su edad adulta, tienen también que hacer frente a los profundos sentimientos del amor, los celos y la traición que amenazan con separarlos.
-"Esto es lo que te da la fuerza, la tierra roja de Tara"
Podríamos decir que es una película clásica, bueno un peliculón, tanto por el argumento como por el tiempo que dura. Amor, celos, traición, guerra son los ingredientes con los que se va tejiendo el argumento de esta gran historia. Y a estos temas hay que añadirle el sentimiento de arraigo y pertenencia a una tierra y a un lugar, Tara. Cada vez que la ponen en la tele me va enganchando y acabo viéndola otra vez. Reconozco que me gusta, y además siempre hay escenas que se me han olvidado, o diálogos que no recordaba. Impresiona la escena de tantos soldados muertos alrededor de la estación, también todas las escenas de heridos en el hospital, sin médicos, sin medicinas, sin enfermeras… Y entre tanto horror y destrucción, siempre sobreponiéndose a la adversidad está Scarlet O’Hara. Es ella la que salva y ayuda a Melanie y al hijo de ésta y de su gran amor, es ella la que consigue recuperar y sacar otra vez adelante Tara.
Me encanta el personaje de Scarlet O'Hara, su fuerza, su vitalidad arrolladora y su pasión por la vida. Es una pena que mucha de esa energía acabe en destrucción. Dos amores, uno anhelado y el real que se descuida, y al final, se quedará sola.
Sobrecoge la escena en la que después de volver a Tara y ver que no hay nada para comer, subida en una especie de montecillo, o al menos, en la parte más elevada de la finca, cuando arranca un rábano y agarrándolo con fuerza, lo eleva hacia el cielo, diceiendo “…no lograrán aplastarme… a Dios pongo por testigo de que nunca volveré a pasar hambre”. Y cuando las circunstancias le agobian o le aplastan, dice que ya lo pensará mañana, que si no le entrará dolor de cabeza, de hecho la película acaba con su frase típica: “Realmente, mañana será otro día”. La interpretación de Clarke Gable y de Vivian Leigh es magnífica, y hay una complicidad y compenetración entre los dos actores que traspasa su actuación. La viveza de sus ojos y sus miradas refuerzan la energía de los personajes y de sus diálogos.
Aprovechando que ahora la 1 da las películas sin anuncios me puse a ver esta película. Me gustó el contraste de los dos personajes, él tan hipocondríaco, tan previsible, y ella, en cambio, llena de sueños e invenciones. También el enamoramiento de ella, y cómo se hacen las mismas tonterías a los 12, a los 24 ó a los 80 años. Te embarga esa ilusión y emoción de lo nuevo, de lo que está por descubrir, y ese afán de ser correspondidos. Es curioso también, cómo se inventan mentirijillas o se deforma un poco la realidad al principio para parecer más atractivos, más deseables, pero cómo llega el momento de afrontar la realidad, de encontrarnos frente a frente tal cual somos, sin invenciones ni ilusiones. También me gustó la oportunidad de volver a encontrar el amor a esa edad, con esa fuerza y ese entusiasmo, como si fueran adolescentes. De poder hacer las cosas que quisimos o soñamos pero nunca hicimos. En cambio a mi hijo, que, lógicamente, es muy joven, toda la película le daba una pena inimaginable. No paró de repetir la palabra pena, porque en vez de verlo como una oportunidad, como un encuntro, lo veía como el final de la vida. Una percepción de contraste entre mi punto de vista y el suyo. Por lo demás me gustaba el papel de la mujer, vitalista, soñadora, siempre inventando, imaginando otra realidad, pero sobre todo, intentando que esos sueños se hicieran realidad. Quizá no sea una película que decides ver, pero creo que una vez que se ve gusta y entretiene.
Es una historia de amor tardío. Una historia de dos vidas que al final del camino descubren que nunca es tarde para amar… ni para soñar.
Elsa tiene 82 años, de los cuales 60 vivió soñando un momento que ya había sido soñado por Fellini: la escena de La dolce vita en la Fontana di Trevi. Igual, pero sin Anita Ekberg sino ella. Sin Marcello Mastroiani, sino con ese amor que tardó tanto tiempo en aparecer.
Alfredo es un poco más joven que Elsa y siempre fue un hombre de bien que cumplió con su deber. Al quedar viudo, desconcertado y angustiado por la ausencia de su mujer, su hija le insta a mudarse a un apartamento más pequeño donde conoce a Elsa. A partir de este momento, todo se transforma. Elsa irrumpe en su vida como un torbellino dispuesta a demostrarle que el tiempo que le queda de vida -mucho o poco- es precioso y puede disfrutarlo como le plazca. Fred se deja llevar por el vértigo de Elsa; por su juventud; por su intrepidez; por su hermosa locura. Es así como Alfredo (o Fred como le llama Elsa) aprende a vivir.
Tanto en el cine como en la literatura me gustan las historias de vidas cruzadas, personajes y tramas que se entrelazan y en los que los personajes van viviendo y compartiendo aventuras y situaciones con otros protagonistas recién conocidos, pero todos irán coincidiendo en escenarios o lugares comunes, haciendo evidente ese cruce de historias y personajes.
Produce risa, desata el caos, rompe corazones, fuerza compromisos, eleva los espíritus, incita a tomar riesgos... Es delirante, excitante, inesperado, inoportuno, inconveniente, inexplicable, poco elegante, insuperable. El amor, no hay duda, está en todas partes.
El nuevo primer ministro (Hugh Grant) se enamora de un miembro de su gabinete (Martine McCutcheon) a los pocos minutos de tomar posesión de su despacho en el 10 de Downing Street...
Un escritor (Colin Firth) escapa al Sur de Francia para reponerse de una desilusión amorosa y se enamora de nuevo en un lago...
Una mujer felizmente casada (Emma Thompson) sospecha que está perdiendo a su marido (Alan Rickman)...
Una recién casada (Keira Knightley) interpreta mal la actitud del mejor amigo de su marido...
Un escolar quiere despertar el interés de la chica más deseada del colegio...
Un padrastro que se ha quedado viudo (Liam Neeson) trata de conectar con un hijo al que apenas conoce...
Una ejecutiva (Laura Linney) se arriesga a dar el primer paso con un compañero de trabajo de quien lleva tiempo enamorada...
Un viejo rockero (Bill Nighy) que ha vivido mucho pero no se acuerda de nada prepara su reaparición final a su peculiar manera...
El amor, el gran enredador, a todos los iguala a la hora de complicarles la vida.
Los amores y las vidas de todos estos ciudadanos de Londres se mezclan y entrecruzan en el día de Navidad, con resultados románticos, divertidos y agridulces para todos los que han tenido la fortuna (o el infortunio) de enamorarse.
Esta es otra de esas películas que me costó decidirme a ver. Entre lo que me había contado y las imágenes del asesinato, me hice mi propia película, que afortunadamente nada tenía que ver con la realidad, así que cuando por fin me decidí a verla mi sorpresa fue doble, por la historia y por lo que me encantó. Son varias tramas dentro de una historia central que hila y conduce el ritmo de la película, por cierto muy bien llevado el suspense durante todo el tiempo que dura la historia en la pantalla.
Me encantó el personaje de Sandoval, creo que Guillermo Franchella, borda su papel. El episodio en el que descrubren al asesino por su pasión es magistral, igual que su descripción hasta cuando acaba diciendo ...no se puede cambiar de pasión "una pasión es una pasión". Y creo que es cierto, porque cada uno de nosotros convertirmos, muchas veces, nuestras pasiones en verdaderas obsesiones, y es como que se te meten en el cerebro y ya no hay quien te la pueda quitar. Es un poco como el eje y la razón de ser de muchas de nuestras acciones. Puede ser el amor, un hobby, o cualquier otro leimotiv que nos empuje o absorba, porque puede ser para hacernos avanzar, o paralizarnos dándole vueltas a algo sin jamás resolverlo. Es impresionante también la leatad de Sandoval hacia Espósito, tanto que se deja matar en lugar de su amigo. También Ricardo Morales tiene su propia pasión, que es que el asesino de su esposa no salga nunca de la cárcel, que durante toda su vida tenga que recordar el crimen que cometió. Y él se encarga de que esto sea así, dedica su vida a ello.
Y cómo no, el amor, esa pasión, en este caso obsesiva de Espósito hacia Irene. Veinte años tienen que pasar hasta que al final consiguen estar juntos, pero como le decía su amigo Sandoval, Irene era su pasión, y Espósito, nunca podría cambiar de pasión. Afortunadamente, al final, consiguen estar juntos.
Benjamín Expósito ha trabajado toda la vida como empleado en un Juzgado Penal. Ahora acaba de jubilarse, y para ocupar sus horas libres decide escribir una novela. No se propone imaginar una historia inventada. No la necesita. Dispone, en su propio pasado como funcionario judicial, de una historia real conmovedora y trágica, de la que ha sido testigo privilegiado. Corre el año 1974, y a su Juzgado se le encomienda la investigación sobre la violación y el asesinato de una mujer hermosa y joven.
Expósito asiste a la escena del crimen, es testigo del ultraje y la violencia sufrida por esa muchacha. Conoce a Ricardo Morales, quien se ha casado con ella poco tiempo antes y la adora con toda su alma. Compadecido en su dolor, Expósito intentará ayudarlo a encontrar al culpable, aunque para ello deba remar contra la torpe inercia de los Tribunales y la Policía. Cuenta con la inestimable colaboración de Sandoval, uno de sus empleados y a la vez su amigo personal, que escapa a los rutinarios límites de su existencia emborrachándose de cuando en cuando, hasta perder la conciencia. Cuenta también con Irene, su jefa inmediata, la secretaria del Juzgado, de la que se siente profunda, secreta e inútilmente enamorado.
La búsqueda del culpable será cualquier cosa menos sencilla. No han quedado rastros en el lugar del crimen, y Expósito deberá avanzar a través de corazonadas y conjeturas. Por añadidura, la Argentina de 1974 no es un escenario pacífico. La violencia, el odio, la venganza y la muerte encuentran un terreno propicio para enseñorearse de las vidas y los destinos de las personas.
En ese marco cada vez más hostil, cada vez más oscuro, la tarea de Expósito terminará por mezclarse hasta el fondo con esa violencia monstruosa y creciente. Ya no será un testigo privilegiado, sino un protagonista involuntario cada vez más cerca del peligro.
Pero no sólo es ese joven Expósito de 1974 el que se ve arrastrado por la tempestad de los hechos. También ese otro Expósito, el del presente, ese viejo con pretensiones de escritor, se verá sumido en una tempestad que lo pondrá a la deriva. Porque Expósito ha puesto en marcha la máquina atroz de la memoria, ha aceptado ventilar y revivir todos sus recuerdos, Y esos recuerdos no son inocentes, no son neutrales, no son asépticos. Expósito escribe, y al escribir revive, y en el pasado que se levanta ante sus ojos se yerguen también todos sus fantasmas: sus decisiones, sus confusiones, sus irreparables equivocaciones.
A medida que avance, Expósito entenderá que ya es tarde para detenerse. Narrar el pasado dejará de ser un simple pasatiempo para llenar las horas muertas de sus días. Será el camino estrecho y sinuoso que deberá recorrer para entender y justificar su propia vida, para darle sentido a los años que le queden por vivir, para enfrentarse de una vez por todas a esa mujer de la que, veinte años después, sigue enamorado.
Los personajes
Ricardo Darín en el papel de Benjamín Espósito Su papel es el de un hombre cansado. Y no sólo –aunque también- porque tiene más de sesenta años y acaba de jubilarse como empleado jerárquico en un Juzgado en lo Criminal de Instrucción. Está cansado de darle vueltas, en silencio, a un amor sin esperanzas. Está cansado de evocar una historia –un crimen, un culpable, un castigo- que afectó su vida y la de personas a las que quería. Por eso, cansado de su cansancio, decide ponerse en movimiento. Decide escribir, decide contar, decide levantar la pesada piedra de silencio con que ha ocultado todo aquello, durante más de veinte años. Pero no podemos volver al pasado sin que cobre vida. No podemos librarnos de la fría presencia de los fantasmas, una vez que los hemos convocado. Y Espósito tendrá que lidiar con esos fantasmas: los del amor, los de la violencia, los de la muerte.
Soledad Villamil es Irene Menéndez Hastings Irene Menéndez Hastings es, al principio de la historia, la típica niña bien, acomodada en el puesto de Secretaria de un Juzgado por los buenos amigos de papá. El contacto diario con Espósito y Sandoval, mientras los tres intentan hallar al culpable de un asesinato horrible, le permitirá ganar en experiencia, en solidez, en determinación. Pero, como todo aprendizaje profundo, implicará para ella cuestionarse las certezas sobre las que se asienta su vida; y perder la certidumbre de que estará siempre segura y a salvo, la creencia en que el sistema judicial es efectivo y creíble, el convencimiento de que la maldad encuentra su castigo. Veinticinco años después, Irene es una mujer madura que lleva con mano firme su propio Juzgado. Sin quererlo, sin pensarlo, se verá envuelta otra vez en esa maraña de crimen, de dudas y de descubrimientos dolorosos que la arrasó como un vendaval cuando era joven. Otra vez deberá decidir si frente a la verdad y sobre todo, frente a sus consecuencias, es preferible abrir los ojos, o que los ojos permanezcan cerrados.
Pablo Rago es Ricardo Morales Ricardo Morales es, en su propia opinión, un muchacho bastante anodino, con un empleo bancario igual de anónimo y previsible. Pero su vida contiene, también, una desproporcionada maravilla: está casado con Liliana, una chica preciosa y adorable que le ha cambiado la vida. Son recién casados, y Morales se extasía cada mañana viéndola preparar el desayuno, contarle chismes minúsculos o imaginar cómo mejorar la casa en la que viven. Pero, venido desde la nada, el zarpazo oscuro de la violencia y de la muerte le arrebatará a la mujer que ama. Un crimen inexplicable y, de repente, una vida que carece de sentido o, mejor dicho, una vida cuyo único sentido se construirá alrededor de ese crimen. Entender ese crimen, encontrar al responsable, conseguir a toda costa su castigo.
Guillermo Franchella es Pablo Sandoval Sandoval es un empleado judicial. El mejor amigo de Espósito. Su mano derecha en el trabajo. Se entienden con mirarse. Sandoval es un personaje de extremos: raptos de lucidez genial y pozos de desesperación en los que se hunde en el alcohol sin que nada más parezca importarle. Forma con Espósito una amistad de hierro. También de complementos. Lo que a Espósito le sobra de profesionalismo, a Sandoval le sobra de inventiva. Lo que a Espósito le sobra de timidez, a Sandoval de desenfado. Lo que les sobra a los dos es la lealtad que el otro les despierta, y la convicción de que hay cosas justas y cosas que no lo son. Y se empeñan en establecer y respetar esa diferencia.
Cuando vi la primera película de Isabel Coixet, "Cosas que nunca te dije" me pareció muy original y por supuesto me gustó. Así que decidí ver esta de "mi vida sin mí". Una vez más me atrapó la originalidad de contar la historia. Ante una enfermedad grave la protagonista tenía dos opciones, quedarse tumbada y enferma o vivir. Lógicamente, elige la segunda opción, y para ello elabora una lista de cosas que quiere hacer antes de morir. Hay que tener mucha fuerza y valor, primero para soportar la enfermedad en silencio, completamente sola, sin que lo sepa ni sus amistades ni su familia. Y además por sacar esas fuerzas y ese coraje, no sólo para mostrarse entera, como sana, sino para realizar esas tareas pendientes que tiene apuntadas en su libreta. Me gustó y me resultó muy emotiva la idea de grabar una cinta como regalo de cumpleaños para su hija mayor desde que ella muriera hasta que su hija cumpliera los dieciocho. Es una forma de seguir acompañándola, de "estar a su lado".
Es la historia de una joven madre, Ann, que ante la inminencia de su muerte anunciada opta por no despedirse de la vida, sino abrirse a los capítulos hasta entonces no explorados de su existencia. Cuenta la historia de Anna, una mujer de 23 años, que se gana la vida fregando suelos en la universidad y vive en un trailer de un suburbio, con dos preciosas niñas y un marido que la quiere. De pronto descubre que le quedan unos meses de vida y opta por no compartir con nadie ese secreto, para evitar que otros empiecen a hablarle de su muerte o a compadecerle. Se escribe una lista de las cosas que no quiere dejar de hacer antes de morir, desde visitar a su padre en la cárcel o tener sexo con alguien que no sea su esposo, hasta pintarse las uñas con colores improcedentes, y se lanza a lo que otros descartarían: vivir. Los personajes: Sarah Polley es Ann, la protagonista que descubre el valor de la vida justo cuando está a punto de perderla. Scott Speedman es Don, el marido de Ann que casi siempre está en paro, y el único hombre de la vida de ésta a quien conoció en un concierto. Un buen hombre, que quiere a su mujer y a sus hijas, pero Ann necesita otra cosa antes de morir. Leonor Watling es la vecina de Ann, a la que elige para suplantarla, quien se quedará con su marido y cuidará de sus hijas. Deborah Harry es la madre de Ann, una mujer gris, amarga y solitaria. El mundo no ha sido muy justo con ella, lo que le influye para ver la vida de forma pesimista. Maria de Medeiros es la peluquera, obsesionada ocn el grupo Milli Vanilli. es una mujer perdida, un alma vacía que busca algo pequeño, una minucia a la que agarrarse y no ver que la vida pasa y está en otro lado. Mark Ruffalo es Lee, un hombre callado y solitario, que descubre que el mundo es un lugar terrible y que la vida merece la pena gracias a una chica que está a punto de morir.